¿Qué hay por aquí?

06 mayo 2011

Concierto de Nacho Vegas. Plaça Odissea

Quien me conoce bien ya sabe de mi admiración por este hombre, uno de los mejores letristas que ha habido en este país. Bien, no es más que una opinión, evidentemente subjetiva, dada mi gran simpatía hacia la gente que aún se esmera por cantar historias con pies y cabeza; por no hacer de la música un mero producto estético (aunque no deja de serlo) y porque es de los pocos que ha sido capaz, en estos últimos años, de sobrecoger mi corazón (cansado de latir, como decía Sabina) a base de imágenes desalentadoras pero, paradójicamente, de una belleza rara de ver hoy en día, de esas que sacuden y no pueden dejarte indiferente. Estudió Filología, como yo, eso nos une, y carece de una voz espectacular o de formación musical, aunque lleva una larga carrera a cuestas como miembro de diferentes bandas, hasta presentarse en solitario, a finales de los 90.

Si tuviera que definir el conjunto de sus canciones, en pocas palabras diría que son oscuras y realistas. Esa oscuridad es la que ha llevado a la crítica a tacharlo siempre de poeta dramático y maldito, renegado de la sociedad. Para mí es puro y simple realismo. Realismo deliciosamente ficticio. En una sociedad de plástico en que todo está retocado, vendido, expuesto... él sigue editando con calidad de vinilo, sin demasiadas superproducciones. No emplea grandes campañas de imagen (su figura es más bien fría y acongojada) y sus conciertos carecen de grandes efectos especiales. Es como tú o como yo, aunque no es solo su humildad o su simplicidad en lo que baso mi admiración. En una mezcla de pop, rock, country, y folklore asturiano, le canta al amor, como cualquier poeta, pero ese amor tiene infinidad de matices, demasiadas caras opuestas que no siempre se muestran o, en el caso de hacerlo, no siempre son agradables de ver. Le canta a la muerte pero consigue que ésta deje de ser una simple sombra que amenaza, para convertirse en una amigable compañera de viaje. Sí, amigable, habéis leído bien. La muerte y el dolor acaban cayéndote bien. Le canta a lo bello y a lo feo, pero siempre, en mi opinión, de un modo soberbio.

Son muchos años ya escuchándolo, se podría decir que solo en mi intimidad, porque poca gente hay a mi alrededor con quien compartirlo. Y no debo ser la única, porque en internet se respira siempre un agradable aire de fraternidad entre quienes, como yo, buscan su reconocimiento, porque no puede ser que alguien tan bueno sea aún tan desconocido (porque no, no es el de Nacha Pop, como me ha preguntado mucha gente). Aunque curiosamente, como a cualquier artista independiente, siempre tratamos de protegerlo de la comercialidad y la corrupción. Paradojas, al fin y al cabo, como todo lo que sugiere la figura de Nacho Vegas.

Lo que quiero contaros es mi experiencia de hace unos días. Llevaba años queriendo ir a un concierto suyo, pero entre unas cosas y otras, aún no lo había hecho. Siempre merodeaba la duda de si en directo me convencería o no, pensaba que quizás lo tenía tan idealizado que nada de lo que viera podría superar mis expectativas. Pero allí estaba yo, a las 18:30 de un jueves, dirigiéndome hacia el Maremagnum de Barcelona, dispuesta a aprovechar la ocasión de verlo gratis en el festival de Plaça Odissea. Por mucha duda que hubiera, necesitaba quitarme la espina de una vez por todas. Tranquila, pensando que llegaba con tiempo de sobra para coger un buen sitio, empecé a oír de lejos La gran broma final. ¿Estaba delirando? ¿El festival no empezaba a las 19h y actuaba otro grupo antes? Me entraron las prisas y el agobio (soy quejica por naturaleza, qué le vamos a hacer), pero al llegar, la plaza estaba casi vacía y Nacho y la banda tocando y probando el sonido. Le vi ensayar Cuando te canses de mí y luego se fue. Ahora tocaba esperar, pero de algún modo, esa espinita ya se arrancó y sabía que no me decepcionaría.

Mientras esperábamos a que empezara todo el tinglado y llegara más gente, vimos a Nacho acercarse, con el resto de músicos. Parecía que venían directos a nosotros. Como una quinceañera me puse nerviosa y me entró una especie de risita histérica, pero no se dirigía hacia nosotros, sino hacia la barra del bar. Así que, si Mahoma no va a la montaña... Nos dirigimos hacia él y como si fuéramos íntimos amigos le llamé por su nombre a su espalda, el se giró extrañado pero sonriente, y le pedí muy amablemente si podía hacerme una foto con él, que soy muy groupie, lo sé, pero no podía estar allí hablando con él, sin inmortalizar ese momento. Él se sorprendió, pero accedió encantado, con un gesto tímido y de risita nerviosa también. Por momentos me sentía una niñata estúpida y tonta, pero por otros, tenía la impresión de que le intimidaba más yo a él que él a mí. Nunca lo sabré.

Mi cara de bobalicona no tiene precio


Ahora me gustaría poder explicar que tuvimos una charla maravillosa, que entre cervezas, nos contamos anécdotas, que él me habló de Norteña y sus habitantes, de su pasión por la literatura, o que ese encuentro conmigo le inspiró una futura canción, pero no, el caso es que el encuentro fue muy fugaz: la foto, agradecimientos mutuos y mucha timidez. Poco más. Entonces es cuando una se sorprende de lo poco que se necesita, a veces, para ser feliz. Y cuando una se arrepiente, también, por no haber podido decir todo lo que le hubiera gustado decir.

A todo esto siguieron dos horas de intensa lluvia, de dudas por si se cancelaría el concierto o no, de hamburguesas en el McDonalds para pasar el rato y de compras por el centro comercial. A eso de las 21:45h, empezó el concierto. Abrió con Hablando de Marlén, una preciosa y sencilla canción (a quien no se le encoja el corazoncito pensando en Marlén es que no tiene sentimientos), y siguió con temas como Maldición, Perdimos el control, Me he perdido, Dry Martini S.A., Canción de Palacio #7, Va a empezar a llover, además de casi todo el repertorio de su nuevo disco, La Zona SuciaLo que comen las brujas, Cosas que no hay que contar y Reloj sin manecillas me gustaron especialmente. El bis lo completó con el clásico Michi Panero y con El mercado de Sonora. Alucinante. 

En fin, una hora y media que pasó volando, en la que faltaron muchas canciones, pero también con algunas que no esperaba y fue gratificante escuchar. Fue un día memorable. Expectativas más que superadas.

9 comentarios:

Rulk dijo...

Por curiosidad he escuchado "Hablando de Marlén"... buff; que dura! y seguramente que cierta.

Me alegro mucho por ese momento fan que tuviste, aunque cortito fijo que fue intenso. Sé lo que es poner cara de memo (aunque tu sales siempre guapa) y también lo que es encontrarse con un "ídolo" y descubrir que tal vez él/ella está incluso mas cortado que tu mismo. En muchos casos (no siempre) ellos también son humanos...

A pesar de que no sea mi estilo le echaré alguna escucha mas al señor Vegas y eso que Marlén me ha dejado un tanto apagado.

R. dijo...

Toda la razón del mundo. Los fans de Nacho Vegas no entendemos que sea un desconocido para muchos. Pero, al mismo tiempo, no queremos que su música se generalice y pueda parecer comercial.

Te envidio, rigby!

Vaya homenaje!

Besos con colmillos muy largos...

Menlove Avenue dijo...

¿"Besos con colmillos muy largos", R.? ¿Qué te has tomado? Jajajaja.

Menlove Avenue dijo...

Y Rulk, entiendo que si no es tu estilo de música, puede ser bastante espeso al principio. Yo también me tomé mi tiempo para descubrirlo del todo. Al principio te dejan hecho polvo, pero luego acabas cogiéndole cariño a los personajes... :)

MissKowalski dijo...

OOOOH!!! envidias varias...qué viva Nacho y sus canciones!!!

pd: la gran broma final...mi cancuón. Creo que ha plagiado mi vida y mis emociones en varias notas musicales. Qué grande..."en la alfombra roja habla el director, él sabe cómo se hacen bien las cosas"

Salud!

J. dijo...

Me gusta Nacho Vegas, y también sus colaboraciones con Christina Rosenvinge y Bunbury :)
Que bueno que hayas disfrutado el concierto

Saludos!

Anónimo dijo...

Felicidades por esa grata e inolvidable experiencia, soy fan de NV también, estudié Lingüística y su forma de expresar sus letras me fascina. Te entiendo cuando dices que NV es por pocos y a la vez muchos conocido. Tengo la pena de que vendrá a México y no creo que me sea posible verlo. Felicidades de nuevo y me gustó tu crónica.
Aracely.

Rodrigo Simón dijo...

Hola. Acabo de descubri tu blog Y lo primero que me encuentro es con Nacho Vegas, y qué decir de él: sólo "Morir o matar" o "Mondúber" o "El callejon" o "Cerca del cielo" o "Maravillas de la condición humana" -o todas-.
Sigue escribiendo y transcribiendo la vida. Te seguiré todo lo que pueda.

Un saludo desde mi Apartamento Stroszek,

Rodrigo.

Anónimo dijo...

Felicidades por esa grata e inolvidable experiencia, soy fan de NV también, estudié Lingüística y su forma de expresar sus letras me fascina. Te entiendo cuando dices que NV es por pocos y a la vez muchos conocido. Tengo la pena de que vendrá a México y no creo que me sea posible verlo. Felicidades de nuevo y me gustó tu crónica.
Aracely.