¿Qué hay por aquí?

24 marzo 2012

El blues de la premonición

Vaya por delante que soy totalmente escéptica ante temas espirituales y paranormales. Totalmente. Aún así, a veces tengo premoniciones y me las creo (me gusta pensar, ni que sea por un momento, que tengo algún poder especial). Unas veces se cumplen (y me acojono) y otras muchas veces, la mayoría, no pasa absolutamente nada de lo que predigo.

El caso es que llevo dos días con la idea en la cabeza de que a B.B. King no le queda mucho tiempo. Algo, por otro lado, no muy difícil de prever debido a su edad (86 años según la Wikipedia), pero me refiero a que presiento que su muerte es inminente, que no tardarán en aparecer los titulares. Lo malo es que no sé por qué y una nunca sabe cómo describir estas sensaciones sin parecer una loca. 

Lo intentaré.

De repente, te levantas un día con una canción en la cabeza que hacía años te gustaba muchísimo pero, por una u otra razón, tenías olvidada. Te acuerdas, sonríes, piensas en el concierto cuando lo viste en primera fila, en la camiseta que te compraste que te ponías para dormir... procuras no darle más importancia diciéndote "ya la buscaré", pero la canción sigue ahí, repirtiéndose una y otra vez en tu mente, tentándote a que dejes de hacer lo que estás haciendo y la busques. Y, por fin, la escuchas. En ese momento te invade una sensación desagradable, parecida a la incomodidad. Y te retuerces en el sillón tratando de encontrar la comodidad y la vibración que te procovaba esa canción años atrás pero no la encuentras, aunque te sigue pareciendo una maravilla.

Y entonces una, que cuando se aburre trata de ponerle un poco de sal a la vida, cree que esa insistencia mental en escuchar la canción tiene que tener una explicación, una causa (o consecuencia, tal vez). Y una, como es así de retorcida, no puede pensar en algo positivo, no, tiene que pensar que se muere. Supongo que un blues en un día triste, no puede sacar nada bueno.

Quizás es arriesgado decir esto aquí. Si pasara de verdad, y en circunstancias extrañas para más inri, me expongo a que todas las miradas se dirijan hacia mí, pero quiero dejar claro que vivo en un pueblecito de Barcelona, que no me he movido de aquí ni me moveré, que pueden pinchar mi teléfono, analizar mis últimas llamadas, rastrear mi identidad virtual, etc., que no encontrarán nada, que maldad no tengo ninguna. Solo necesito dejar constancia de mi premonición para que dado el caso de que se cumpla, acojonar un poquito al personal, que eso siempre alimenta la autoestima.

La canción en cuestión. Espero que la disfrutéis.

13 diciembre 2011

Principios, no inicios

Llevo bastante tiempo con cierto desapego a este blog. Los motivos son varios y no muy concretos. No voy a entrar en detalles, pero resulta que hoy, cuando tengo más faena y, por lo tanto, menos tiempo que perder, siento esa necesidad imperiosa de escribir (parece una mera excusa para no centrarme en lo que debería).

Últimamente no hago más que cuestionarme el por qué de un blog de estas características. Realmente, ¿qué interés puede tener para los demás lo que pasa por mi mente? ¿Qué espero ganar con esto? Pues la respuesta es que ni idea. Solo sé que me apetece hacerlo y que, seguramente, como suele ocurrir, mañana pensaré, con indiferencia, que qué necesidad había. Mientras tanto que sirva como desahogo en este momento de mi vida en que, entre unas cosas y otras, poca vida social tengo y poca gente hay que realmente sepa escuchar. Creo que cada vez somos más egoístas, la gente solo habla de sí misma, sin contemplación. Yo suelo dejar que hablen esperando mi momento que pocas veces llega, no sé si por falta de interés de los demás hacia mi vida o porque son conscientes de que a mí también me falta interés en la suya y si decido hablar, no les va a gustar lo que oirán. Siendo sincera, si bien poco me importa lo que me cuenta la gente, ¿por qué pensar que puede interesar lo que yo diga? Quizás me dé ventaja esta distancia virtual y que, al ser este mi espacio, nadie esté obligado, sobre todo moralmente, a interactuar y esa ausencia de obligación sea, precisamente, lo que dé pie a querer inmiscuirse.

Se acerca fin de año y supongo que por eso, hoy me ha dado por reflexionar y hacer balance. No ha sido, en ningún aspecto, mi mejor año, pero no significa que no haya aprendido varias lecciones que consigan que el regusto final no sea del todo desagradable. La lección más importante es una que viene repitiéndome un amigo desde hace años, que solía tomarme como un gracioso juego de palabras: "Ser fiel a los principios no implica ser fiel a los inicios". Tan simple como cierto. Si algo ha caracterizado mi último año ha sido la lucha constante conmigo misma por no perder ciertos aspectos de mi personalidad que creía inamovibles. He sufrido varios cambios, tanto a nivel personal como con mi entorno, y durante muchos meses he sido reticente a aceptarlos, sentía que cambiar ideas que había estado forjando durante muchos años era una especie de fracaso, una debilidad emocional, una completa falta de personalidad pero, sorprendentemente, siento que he roto barreras que me tenían encorsetada en la teoría de lo que quería ser, no en la práctica de lo que realmente soy (los debates sobre qué es la realidad los dejaré para otro momento), y eso me hace sentir un poco más libre cada día. Creo que los cambios son buenos y solo las personas que los respetan son las que quiero que permanezcan en mi vida, y la primera de ellas soy yo.

25 noviembre 2011

Gato michi fu michi fu

Reconozco que me tiene intrigadísima esto de las estadísticas de Blogger. Recientemente me aparece que algún desconocido accedió a mi blog, desde Google supongo, a través de la expresión "gato michi fu michi fu". ¿Qué clase de brujería es esta? Quien quiera que seas, si vuelves por aquí, pronúnciate y aclárame algunas dudas, por favor...

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...